Compartir un momento tan significativo junto a Alfonso Bustamante, creador de Cerro Prieto, en la celebración de sus Bodas de Plata – 25 años, es un honor que valoro profundamente. Su trayectoria demuestra cómo la visión empresarial, la perseverancia y el trabajo sostenido pueden transformar realidades y generar desarrollo donde antes parecía imposible. Hacer florecer el desierto del sur del país es más que un logro productivo: es una lección de liderazgo, innovación y compromiso con el Perú. Mi reconocimiento y admiración por este gran ejemplo de empresa y de vida, y mi agradecimiento a Dios por una amistad construida a lo largo de muchos años, basada en el respeto, el esfuerzo y la convicción de aportar al crecimiento del país.